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Texto que no es texto, pero si madurez para el siguiente paso

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Por Liliana Zentella

¿De qué forma encajar en un lugar cuando no te sientes cómodo? Y menos contigo mismo, así es como empiezo este texto. Últimamente me he sentido así y seguramente ustedes también, pensando si es normal ese sentir o si son secuelas de algo (léase del chocante confinamiento), pero hoy sé que no, más bien son etapas que debemos vivir, y sobrevivir a ellas es el verdadero reto.

Finalmente, no es queja, más bien es un momento de reflexión, mismo que me ha llevado a cuestionarme y reformular qué es lo que realmente quiero de mi vida en este preciso instante, es decir, seguir con una vida “tranquila”, y lo que incluye este combo es el famoso trabajo “godinezco”, “estabilidad financiera”, hobbies y, por supuesto, disfrutar las ventajas que estos últimos refieren.

De ahí viene el darle vueltas al tema y pensar, “aquí es a donde pertenezco, esto es lo que quiero o simplemente estoy cumpliendo con los estándares sociales y de vida preestablecidos”, ¿será esta parte la que me hace sentir ese estado de NO pertenencia? ¡Ufff!, vaya, que difícil y, sobre todo, que te lo cuestiones a esta edad (ya escucho a varios prejuicios diciendo eso), pero bueno, al menos llego el cuestionamiento, pudo no haber llegado y lo más seguro es que, al partir de éste, las cosas cambien o, al menos, sea el inicio de nuevos retos que permitan experimentar aquello que por alguna razón jamás hicimos. Pensándolo bien, creo que ya es un poco tarde para ser astronauta jajaja, sueño de niña, pero poniéndome seria creo que es tiempo de retomar uno de esos planes que en su momento compartí con algunos de ustedes, escribir un libro o volverme una buena fotógrafa (dense una vuelta por mi IG @ileanagu verán que no soy tan mala) para eso creo no es muy tarde.

Entonces, haciendo esta pequeña catarsis, considero que al final no fue tan malo tener ese sentimiento de no pertenencia ya que, de alguna forma, está haciendo que me replantee pensamientos y que fluyan, moviéndome de esa zona de confort y claro sé que esta mega ola viene con una cierta incertidumbre, y miedo también. La verdad si hoy me preguntan ¿es normal sentir eso?, la respuesta es que no lo sé, no sé si sea normal pero lo que sí sé es que, aunque se dude, debemos de intentarlo y no omitirlo y/o sentir culpa. Continuando con este famosísimo concepto, otro dilema con el que me encontré, y que no era un tema y mucho menos de pertenencia (y de alguna manera termino siéndolo), es el de las relaciones humanas: tssss que complicado, ¿no? .

Sí, realmente es un tema álgido ya que empezamos por el hecho de que todos tenemos una educación diferente, lo que nos lleva a pensar de otra forma, y me dirán “¡obvio, Liliana!, no estas descubriendo el hilo negro”, y sí, en efecto, no lo estoy descubriendo, más bien descubrí que puedo aunque sea difícil decidir con quién y en dónde quiero estar, a pesar de que sean personas que han tenido el privilegio, ¡sí!, lean bien, escribí privilegio de estar en nuestra vida y poder compartir situaciones importantes y valiosas, y que hoy ya no, y que muy probablemente solo sean parte de la historia de vida que nos tocó compartir con ellos, la conexión se perdió en algún momento y esta reflexión no significa más que evolución, crecimiento y madurez.

Me refiero a madurez en el sentido de dar ese paso y decir “¡por aquí no es!”, desafortunadamente ya no es y, aunque suene mala onda, así debe ser y lo que si es seguro es que las personas se sientan aludidas por la decisión tomada, y no habrá más que seguir adelante. Ya que es un tema de salud mental, y quienes no lo comprendan o entiendan, será la clave que permita ver que no existe más sintonía.

Créanme que este texto que NO es texto sencillo, no lo ha sido y tardó en fluir, justo por todo lo mencionado, experimentado y aprendido durante este año, y debo confesarles que algunas de estas situaciones jamás pensé que me tocaría vivirlas, pero, ¡ojo!, no estoy diciendo que fueron todas malas, más bien diría que fueron las necesarias para entender y que han dejado el aprendizaje puntual para seguir creciendo, y para florecer en donde me sienta bien a pesar de que en el camino algunas hojas se han caído.

Si sientes que es este el momento donde no cuadra, quiere decir que estas en él y, probablemente, llegaste al punto donde debes de replantearte y comenzar a caminar hacia otra dirección, a pesar de que en el camino vayan quedando huellas, recuerda que serán fáciles o difíciles de borrar y que de eso solo dependerá de cómo diste el paso.

Como dice Porky “…eso, eso, eso es todo amigos” jajajaja, ¡no, aún no!, estamos a escasos treinta días de que finalice este año 2022 y no quiero irme sin mencionar y agradecer todo lo sucedido, que me hizo reflexionar e iniciar el cuestionarme más. Gracias a esas viejas amistades con las que me reencontré, esa charla que hizo recordar momentos inolvidables, ese pequeño detalle que me recordó que puedo decir, “¡por aquí no es!”, gracias a todas esas personas que siempre están y que, a pesar de la distancia, al momento de decir “¡hola!” es como si los hubiera visto ayer, de igual forma a todos aquellos que perdieron algún ser querido, los abrazo con el corazón.

“Todos, sin excepción, tenemos derecho a ser felices de la manera que mejor nos convenga y nos de tranquilidad”. Liliana Zentella

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Sabes lo que vale tu dinero, hasta que te dicen que lo perdiste…

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Por Federico Vázquez Elizondo

Los contratos de inversión y negocios de riesgo, no son nuevos; generalmente contienen el ingrediente de “atractivos” rendimientos. Las nuevas propuestas de cripto y su auge, atraen a nuevos jugadores en la apuesta de tener mejores frutos que la banca tradicional de ahorro o de inversión “segura”.

Si te invitan a ser inversionista de un proyecto de alto rendimiento, siempre pregunta por tu contrato, y dentro de las condiciones, revisa el riesgo de perderlo todo, o en su caso, de poder recuperarlo.

Es común escuchar el refrán “el que no arriesga, no gana”, solo agregaría, para arriesgar en la vida, debes haber “entrenado” tus habilidades para reaccionar de inmediato ante el riesgo inminente, eso opera para tus actividades que impliquen un contrato, (incluido el matrimonio, sin “noviar” primero, asumes todos los riesgos).

Lee siempre tus contratos, y si te da flojera, acércate con los profesionales antes de poner en riesgo tu patrimonio.

El autor es Director de Grupo Santa Sofía, cuenta con un Doctorado en Administración Internacional, Maestría en Derecho de las Telecomunicaciones y TICs, así como una Maestría en Derecho de los Negocios.

Federicovazquez@gruposantasofia.com

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La universidad de la vida

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Por Dr. Francisco Cuauhtémoc Frías Castro.

Hace varios años, en el contexto de una campaña política, un líder obrero, expresó que él no tenía título universitario, agregando que se había formado en lo que denominó “Universidad de la vida”. Reflexionando sobre esta expresión, desde luego, la interpreté en distintas maneras; en forma inicial pensé que el personaje político intentó con la frase aludida, justificar ante la sociedad su falta de estudios universitarios, aún cuando el cargo no requería de título académico alguno; después creí que se trataba de colocar el factor experiencia como elemento esencial de quien aspira a ocupar un cargo público; hoy, con el transcurrir de los años, estoy convencido que esa expresión tiene un significado más profundo y de mayor impacto en la formación integral de las personas, incluso sobre la formación académica.


Agrego que para llegar a esta conclusión, lo hago incluyendo en mi personal consideración, la reflexión sobre otra expresión, aludida con cierta frecuencia en el ámbito educativo, sobre todo al estar frente a padres de familia, esta expresión es “el hogar es la primera escuela y esta (la escuela), es el segundo hogar”.

Estoy consciente de que ambas expresiones tienen para cada persona, múltiples interpretaciones, sin embargo, el ámbito de consideración es tan amplio, tanto como el concepto mismo de educación, que solo me ocuparé del que a mi juicio es importante precisar, que es el que se refiere a los “buenos hábitos”.

Sin duda que el término educación es tan amplio y complejo, que incluye los aprendizajes escolares y también los que se adquieren en el hogar y en la convivencia social. El deslinde de cada ámbito no es tarea fácil, mucho menos asunto concluido; dicho lo anterior, cito expresiones que nos ilustran sobre este tema, atribuidas al ex presidente de Uruguay José Mujica, “no le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, agregando, “En la casa se aprende a: saludar, dar las gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir groserías, respetar a los semejantes, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad y la propiedad ajena, ser organizado y, continúa, en la Escuela se aprende: matemáticas, lenguaje, ciencias, estudios sociales, inglés, geometría y se refuerzan los valores que los padres y madres han inculcado a sus hijos.” Hasta aquí la cita.


En otras palabras, el legado de padre y madre, se sustenta en su propia herencia, recibida de sus progenitores, y es lo que acompaña al concepto “Universidad de la Vida”, siendo tan o más importante que el aprendizaje escolar en la formación de cada persona.


Hoy, el sistema educativo está en el centro del debate nacional respecto de aspectos que poco impactan la calidad educativa, sin ocuparse de la parte del aprendizaje extra escolar, sustancial en la formación de los educandos. Corresponde a padres y madres cumplir con su parte y sentirse graduados de la “Universidad de la vida”.

El autor es Doctor en Derecho con amplia experiencia en el sector público y privado.

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Sé una persona positiva y sé optimista

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Por Jorge Cárdenas

Alguna vez escuché la frase, como la del titulo de esta lectura: “Sé una persona positiva y sé optimista”… ¿pero realmente que es ser positivo? ¿acaso ser optimista influye en mejor forma en nuestra vida?


Todos buscamos lo mejor para nosotros pero, ¿que tanto hacemos para cambiar nuestra situación o sencillamente estamos consientes de que nuestra actitud ante la vida puede influir para bien o para mal nuestra existencia?

Primeramente definamos que es “ser positivo” y que es “ser optimista” entonces podremos comprender si son sinónimos o si realmente existe alguna diferencia entre estos dos términos que escuchamos muy a menudo.

Sin entrar en detalles técnicos, esto sería para mi lo que es el ser “positivo”: Es alguien que ve lo agradable del todo, vive y siente el presente, sabe que no todo es perfecto, preciso, pero sin embargo, ve o busca la oportunidad, para aprovecharla y tener un mejor futuro. Tener una mentalidad positiva es sinónimo de fortaleza mental. Es tener flexibilidad y estar consiente que se puede presentar un cambio, un aprendizaje en cada situación, en pro de seguir avanzando, para así lograr el objetivo previamente establecido. Ser positivos es estar consiente que la estabilidad no existe, en cualquier momento se puede presentar el caos, entonces una persona positiva buscará resolver de mejor manera para así convertirlo en experiencia.


Si pudiera mostrar un ejemplo, como arquitecto sería este: Mi cliente me contrata para elaborar su proyecto. Estoy consiente de que puede haber cambios. Tal vez el resultado no será el que como arquitecto haya pensado desde un inicio pero estaré abierto a recibir nuevas opiniones que dentro de mi burbuja de arquitecto no podía ver. Entonces trataré de publicar y promocionar el resultado del proyecto para atraer nuevos prospectos.

En cambio, “ser optimista” es crear expectativas donde todo “está bien”. Se vive en un mundo irreal donde se desea la perfección, donde no ocurra nada no planeado. No existe el “plan b”. Ser optimista no acepta flexibilidad porque -en teoría- todo “saldrá bien”. Todo es cuadrado y no existe el constaste de colores, ni siquiera entre el blanco y el negro, solo desea que sea el tono que lo conforte según sus planes. El optimismo tiene como frontera una línea muy delgada el deseo y la frustración.
Mostrando el mismo ejemplo anterior. “Ser optimista” sería algo así: El cliente quiere un proyecto. Deseo que el cliente acepte mi propuesta. No habrá cambios y el resultado final será tal como me lo imaginé. Siendo optimista, tendré más clientes y todo “saldrá bien”.

Entonces, ¿que actitud debemos tomar ante la vida? “Ser positivo”, “ser optimista” ¿o ambas?
Ambas definitivamente se descarta porque entre los dos términos se contradicen. Ambos actitudes pueden coexistir con apenas rozarse pero sin llegar a mezclarse. Entonces, ¿preferimos vivir en un mundo real o en un mundo de deseos donde todo estará bien? Ambas son actitudes completamente válidas pero la primera te prepara mejor ante la vida. Te crea una armadura mental. Eres un imán para las demás personas. Aun así, nunca criticaré el optimismo, porque alguna vez cada uno de nosotros deseamos que todo “salga bien”. Al fin y al cabo ese es el propósito de nuestra vida: Que al final de nuestro tiempo todo “salga bien” para nosotros y los nuestros.

Me rebota esta frase una y otra vez en mi mente: “Sé una persona positiva y sé optimista”. Trato de ser “positivo” pero evito ser “optimista”. Trato de abrirme al hecho que puedo resolver cada situación conforme se vaya presentando pero intento no hacerme expectativas de cómo pueden suceder las cosas. Entiendo de que no todo “saldrá bien” pero estoy consiente que aprenderé y seré mejor persona para así aprovecharlo en un futuro.

Y tu, ¿quieres “ser positivo” o “ser optimista”?

Jorge Cárdenas

Jorge Cárdenas es arquitecto, fundador y actual director de Diez y Nueve Grados Arquitectos. Empresa dedicada al diseño y construcción de diversos proyectos inmobiliarios. Es egresado de Lic. de Arquitectura en la Universidad Regiomontana.

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