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Mujeres vs Hombres: Equidad en trámite

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Por Liliana Zentella, colaboradora de Empresa Positiva® y co-fundadora de la iniciativa Potencial Valiente.

Justo estamos unos días después de recordar, a nivel mundial, a todas aquellas mujeres que han sido reconocidas por su labor y lucha, y que, gracias a ellas, las siguientes generaciones tenemos voz y voto. Cada día que transcurre esa voz es más fuerte, más escuchada y, por supuesto, tiene un mayor valor, impacto y reconocimiento. ¿Qué tal comunidad?, hace un tiempo que no nos leemos y que mejor ocasión que este momento, donde por igual mujeres y hombres debemos ser empáticos y también, ¿por qué no?, reconocidos. Y no por ser o saber quién es el más fuerte, o el que tiene un mayor sueldo, si no por la solidaridad y unidad que debe existir en nosotros como humanidad.


El título de este texto podría ser fuerte y dar a entender que es poner en conflicto a los géneros, pero en realidad, para mí, es colocarlos al mismo nivel, juntos, pero a la vez separados, cada uno con sus cualidades y oportunidades, las cuales se transformen en un lugar, en una sociedad que tenga equidad.


Siempre ha existido este conflicto Mujeres vs Hombres, ¿quién tiene más?, ¿quién puede más?, pero… ¿Realmente debe ser? Creo que no, más bien tendría que ser un acompañamiento para un crecimiento en conjunto, a la par. Desde pequeños nos han enseñado a compartir, a respetar, la pregunta es ¿Lo aplicamos en la vida adulta? ¿Hemos sido capaces de continuar con esa enseñanza de forma natural o solo en modo competitivo? Por lo que la historia dice, sí, si lo hemos llevado, de una forma diferente, es decir, con la intención de ser mejor que el otro, independientemente del género, lo cual no es malo siempre y cuando no se “inhabilite” a la otra persona. Cuando me refiero a inhabilitar va muy enfocado a no limitar o, incluso, a silenciar la voz del otro. Por esa razón es que, a lo largo del tiempo, han existido esos íconos que han hecho que hoy la igualdad exista, que haya respeto, que las mujeres tengan acceso a empleos que en su momento eran solo liderados por hombres, me refiero a la ocupación de puestos gerenciales y directivos, a que las mujeres solo podían aspirar a ser secretarias o enfermeras, hoy es muy normal ver que existe la posibilidad de que una mujer sea jugadora de fútbol y un hombre se dedique al hogar, lo cual indica que esas batallas han valido la pena, existe la igualdad y esa equidad se encuentra en trámite.


Pero ¿por qué hablar que la equidad está en trámite?, a pesar de que estos movimientos han existido desde hace muchos años aún queda mucho camino por recorrer, es decir, exigimos igualdad, debemos dar igualdad, exigimos respeto, debemos dar respeto. Esta lucha va más allá de la fuerza o de creer que somos mejores que los hombres o, inclusive, pensar que somos mejores que muchas mujeres a nuestro alrededor, ésta es una lucha que se debe basar en respeto, educación y valores, ya que este último se encuentra muy escaso en nuestra sociedad actual, y es lo que hace que se pierda toda equidad, toda igualdad y credibilidad, esto nos lleva al siguiente punto.

¿M vs H podemos competir? Claro que sí, estos términos no deben de generar ningún conflicto, ya somos capaces de ver y apreciar la capacidad y el potencial de ambos mundos, que por más que se pretenda creer que es una lucha individual, o de género, se refiere a una lucha en beneficio y crecimiento de las generaciones futuras, para continuar eliminando esas barreras que siguen de alguna forma siendo impedimento para que esa equidad permanezca, sea reconocida.


Dejemos a un lado los comentarios que discriminan y demeritan cualquier evento que provoque un cambio en nuestro entorno, no se trata de pelear con los opuestos sino de crear sororidad entre personas, entre ideas, entre mundos, generar empatía y, sobre todo, que el respeto que pedimos como mujeres es el mismo que debemos otorgar.


Finalmente, y para dejar el pensamiento en ustedes sobre este trámite que lleva mucho tiempo en proceso, les dejo mi reflexión sobre la forma en cómo se manifestaron las mujeres, en ese día, aquí en mi país: me dejó claro que entre más provoquen a las mujeres y traten de difamar un acto de solidaridad, más fuertes y resilientes nos hacen, al no caer en provocaciones y demostrar, con educación, que las luchas por la igualdad y justicia no están llenas de agresiones.

“Creo firmemente que la equidad e igualdad comienza en casa, con la educación y los valores familiares”.

Liliana Zentella

La autora es colaboradora de Empresa Positiva® y co-fundadora de la iniciativa Potencial Valiente.

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Sabes lo que vale tu dinero, hasta que te dicen que lo perdiste…

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Por Federico Vázquez Elizondo

Los contratos de inversión y negocios de riesgo, no son nuevos; generalmente contienen el ingrediente de “atractivos” rendimientos. Las nuevas propuestas de cripto y su auge, atraen a nuevos jugadores en la apuesta de tener mejores frutos que la banca tradicional de ahorro o de inversión “segura”.

Si te invitan a ser inversionista de un proyecto de alto rendimiento, siempre pregunta por tu contrato, y dentro de las condiciones, revisa el riesgo de perderlo todo, o en su caso, de poder recuperarlo.

Es común escuchar el refrán “el que no arriesga, no gana”, solo agregaría, para arriesgar en la vida, debes haber “entrenado” tus habilidades para reaccionar de inmediato ante el riesgo inminente, eso opera para tus actividades que impliquen un contrato, (incluido el matrimonio, sin “noviar” primero, asumes todos los riesgos).

Lee siempre tus contratos, y si te da flojera, acércate con los profesionales antes de poner en riesgo tu patrimonio.

El autor es Director de Grupo Santa Sofía, cuenta con un Doctorado en Administración Internacional, Maestría en Derecho de las Telecomunicaciones y TICs, así como una Maestría en Derecho de los Negocios.

Federicovazquez@gruposantasofia.com

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La universidad de la vida

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Por Dr. Francisco Cuauhtémoc Frías Castro.

Hace varios años, en el contexto de una campaña política, un líder obrero, expresó que él no tenía título universitario, agregando que se había formado en lo que denominó “Universidad de la vida”. Reflexionando sobre esta expresión, desde luego, la interpreté en distintas maneras; en forma inicial pensé que el personaje político intentó con la frase aludida, justificar ante la sociedad su falta de estudios universitarios, aún cuando el cargo no requería de título académico alguno; después creí que se trataba de colocar el factor experiencia como elemento esencial de quien aspira a ocupar un cargo público; hoy, con el transcurrir de los años, estoy convencido que esa expresión tiene un significado más profundo y de mayor impacto en la formación integral de las personas, incluso sobre la formación académica.


Agrego que para llegar a esta conclusión, lo hago incluyendo en mi personal consideración, la reflexión sobre otra expresión, aludida con cierta frecuencia en el ámbito educativo, sobre todo al estar frente a padres de familia, esta expresión es “el hogar es la primera escuela y esta (la escuela), es el segundo hogar”.

Estoy consciente de que ambas expresiones tienen para cada persona, múltiples interpretaciones, sin embargo, el ámbito de consideración es tan amplio, tanto como el concepto mismo de educación, que solo me ocuparé del que a mi juicio es importante precisar, que es el que se refiere a los “buenos hábitos”.

Sin duda que el término educación es tan amplio y complejo, que incluye los aprendizajes escolares y también los que se adquieren en el hogar y en la convivencia social. El deslinde de cada ámbito no es tarea fácil, mucho menos asunto concluido; dicho lo anterior, cito expresiones que nos ilustran sobre este tema, atribuidas al ex presidente de Uruguay José Mujica, “no le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, agregando, “En la casa se aprende a: saludar, dar las gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir groserías, respetar a los semejantes, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad y la propiedad ajena, ser organizado y, continúa, en la Escuela se aprende: matemáticas, lenguaje, ciencias, estudios sociales, inglés, geometría y se refuerzan los valores que los padres y madres han inculcado a sus hijos.” Hasta aquí la cita.


En otras palabras, el legado de padre y madre, se sustenta en su propia herencia, recibida de sus progenitores, y es lo que acompaña al concepto “Universidad de la Vida”, siendo tan o más importante que el aprendizaje escolar en la formación de cada persona.


Hoy, el sistema educativo está en el centro del debate nacional respecto de aspectos que poco impactan la calidad educativa, sin ocuparse de la parte del aprendizaje extra escolar, sustancial en la formación de los educandos. Corresponde a padres y madres cumplir con su parte y sentirse graduados de la “Universidad de la vida”.

El autor es Doctor en Derecho con amplia experiencia en el sector público y privado.

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Sé una persona positiva y sé optimista

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Por Jorge Cárdenas

Alguna vez escuché la frase, como la del titulo de esta lectura: “Sé una persona positiva y sé optimista”… ¿pero realmente que es ser positivo? ¿acaso ser optimista influye en mejor forma en nuestra vida?


Todos buscamos lo mejor para nosotros pero, ¿que tanto hacemos para cambiar nuestra situación o sencillamente estamos consientes de que nuestra actitud ante la vida puede influir para bien o para mal nuestra existencia?

Primeramente definamos que es “ser positivo” y que es “ser optimista” entonces podremos comprender si son sinónimos o si realmente existe alguna diferencia entre estos dos términos que escuchamos muy a menudo.

Sin entrar en detalles técnicos, esto sería para mi lo que es el ser “positivo”: Es alguien que ve lo agradable del todo, vive y siente el presente, sabe que no todo es perfecto, preciso, pero sin embargo, ve o busca la oportunidad, para aprovecharla y tener un mejor futuro. Tener una mentalidad positiva es sinónimo de fortaleza mental. Es tener flexibilidad y estar consiente que se puede presentar un cambio, un aprendizaje en cada situación, en pro de seguir avanzando, para así lograr el objetivo previamente establecido. Ser positivos es estar consiente que la estabilidad no existe, en cualquier momento se puede presentar el caos, entonces una persona positiva buscará resolver de mejor manera para así convertirlo en experiencia.


Si pudiera mostrar un ejemplo, como arquitecto sería este: Mi cliente me contrata para elaborar su proyecto. Estoy consiente de que puede haber cambios. Tal vez el resultado no será el que como arquitecto haya pensado desde un inicio pero estaré abierto a recibir nuevas opiniones que dentro de mi burbuja de arquitecto no podía ver. Entonces trataré de publicar y promocionar el resultado del proyecto para atraer nuevos prospectos.

En cambio, “ser optimista” es crear expectativas donde todo “está bien”. Se vive en un mundo irreal donde se desea la perfección, donde no ocurra nada no planeado. No existe el “plan b”. Ser optimista no acepta flexibilidad porque -en teoría- todo “saldrá bien”. Todo es cuadrado y no existe el constaste de colores, ni siquiera entre el blanco y el negro, solo desea que sea el tono que lo conforte según sus planes. El optimismo tiene como frontera una línea muy delgada el deseo y la frustración.
Mostrando el mismo ejemplo anterior. “Ser optimista” sería algo así: El cliente quiere un proyecto. Deseo que el cliente acepte mi propuesta. No habrá cambios y el resultado final será tal como me lo imaginé. Siendo optimista, tendré más clientes y todo “saldrá bien”.

Entonces, ¿que actitud debemos tomar ante la vida? “Ser positivo”, “ser optimista” ¿o ambas?
Ambas definitivamente se descarta porque entre los dos términos se contradicen. Ambos actitudes pueden coexistir con apenas rozarse pero sin llegar a mezclarse. Entonces, ¿preferimos vivir en un mundo real o en un mundo de deseos donde todo estará bien? Ambas son actitudes completamente válidas pero la primera te prepara mejor ante la vida. Te crea una armadura mental. Eres un imán para las demás personas. Aun así, nunca criticaré el optimismo, porque alguna vez cada uno de nosotros deseamos que todo “salga bien”. Al fin y al cabo ese es el propósito de nuestra vida: Que al final de nuestro tiempo todo “salga bien” para nosotros y los nuestros.

Me rebota esta frase una y otra vez en mi mente: “Sé una persona positiva y sé optimista”. Trato de ser “positivo” pero evito ser “optimista”. Trato de abrirme al hecho que puedo resolver cada situación conforme se vaya presentando pero intento no hacerme expectativas de cómo pueden suceder las cosas. Entiendo de que no todo “saldrá bien” pero estoy consiente que aprenderé y seré mejor persona para así aprovecharlo en un futuro.

Y tu, ¿quieres “ser positivo” o “ser optimista”?

Jorge Cárdenas

Jorge Cárdenas es arquitecto, fundador y actual director de Diez y Nueve Grados Arquitectos. Empresa dedicada al diseño y construcción de diversos proyectos inmobiliarios. Es egresado de Lic. de Arquitectura en la Universidad Regiomontana.

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