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El éxito y la comunicación de dos vías
Por Pedro Castillo
La comunicación es de dos vías en donde lo que expresamos recibimos una retroalimentación, en donde es importante entender que podemos comunicarnos de una manera y la respuesta nos puede ser comunicada de una manera distinta a las palabras, mediante expresiones, actitudes, etc.
Saber comunicarse con los demás es saber entender la respuesta, no aferrarse a recibirla por la misma vía por la que fue enviada. Debemos entender la naturaleza de comunicación de cada persona, y que esta se mantiene en constante definición por el ambiente que rodea e influencia a cada persona.
Las personas con las que más se disfruta construir algo son aquellas que tienen una forma de pensar positiva, que en todo momento buscan “el cómo sí”, pues su estructura mental para procesar los retos les permite tener una condición propositiva, de no intentar evadir el miedo sino de utilizarlo como motivación a mantenerse en movimiento, y pacientes ante las incertidumbres.
Está comprobado que rodearse de gente positiva lleva a las personas a desarrollar patrones de felicidad y tomar decisiones en vías de una vida plena. Ayudar a otros es un pasatiempo que muchas personas gozan, y que buscan hacerlo desde ayudando en silencio hasta lanzando grandes iniciativas. Mientras algunas personas gozan el anonimato a otras les resulta muy importante que sean reconocidas.
Simon Sinek, uno de mis autores favoritos, dice que el liderazgo es una forma de pensar, una forma de actuar y una forma de comunicar.
Debemos interpretar esta definición más allá de procurar entender cómo aplica a nosotros mismos, más allá de perfeccionar nuestra forma de pensar, de actuar y de comunicar, debemos comprender las formas de cada persona con la que interactuamos, para poder conectarnos.
Esta es la clave en la dinámica de grupos, de saber comunicar en los diversos lenguajes que sean necesarios para asegurar que cada integrante recibe los mensajes y que podemos interpretar sus respuestas a los mismos.
El éxito de nuestras interacciones personales se basa en garantizar la comunicación en dos vías, en entender que las respuestas son instantáneas y que pueden venir cifradas por diversos motivos. Igual entender que en muchas ocasiones podemos estar comunicando algo que no queremos al no prestar la debida atención a determinado tema.
Dedica un momento a pensar en tus metas, tus proyectos personales, todo aquello que estarías dispuesto dedicarle tiempo y energía a cambio de producir realización, piensa en las personas con las que necesitas apoyarte y si realmente son personas positivas, si tu comunicación está siendo procesada o simplemente ignorada.
He sido testigo de gente que desarrolla una idea, escribe un artículo, o crean/impulsan una iniciativa, y que reciben retroalimentación tanto de apoyo como de burla/indiferencia, obviamente motiva ese apoyo recibido y duele esa ausencia de apoyo y de un comentario negativo, pero lo importante es que hayan descifrado la respuesta para saber en donde apoyarse para alcanzar su objetivo.
El éxito de tus metas y sus alcances tú lo defines, así como las personas que eliges para apoyarte y hacerlos realidad. El miedo a la ausencia de apoyo y/o de recibir un comentario negativo es el principal obstáculo que limita a personas a expresarse abiertamente, pero puedes empezar descifrando las señales.
Pedro Castillo actualmente trabaja en TTX como Managing Director para México y Latinoamérica, es Socio Fundador en INQ Strategic Partners LLC, y cuenta con más de 25 años de experiencia en diversas industrias. Pedro es Ingeniero Mecánico Administrador por el ITESM (IMA’97), y cuenta con una Maestría en Sistemas de Manufactura por el ITESM (MSM’10). Pedro es fundador y colaborador de iniciativas altruistas y comerciales, a la vez de participar en Consejos de Administración de empresas y asociaciones en México y Estados Unidos.
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Sabes lo que vale tu dinero, hasta que te dicen que lo perdiste…
Por Federico Vázquez Elizondo
Los contratos de inversión y negocios de riesgo, no son nuevos; generalmente contienen el ingrediente de “atractivos” rendimientos. Las nuevas propuestas de cripto y su auge, atraen a nuevos jugadores en la apuesta de tener mejores frutos que la banca tradicional de ahorro o de inversión “segura”.
Si te invitan a ser inversionista de un proyecto de alto rendimiento, siempre pregunta por tu contrato, y dentro de las condiciones, revisa el riesgo de perderlo todo, o en su caso, de poder recuperarlo.
Es común escuchar el refrán “el que no arriesga, no gana”, solo agregaría, para arriesgar en la vida, debes haber “entrenado” tus habilidades para reaccionar de inmediato ante el riesgo inminente, eso opera para tus actividades que impliquen un contrato, (incluido el matrimonio, sin “noviar” primero, asumes todos los riesgos).
Lee siempre tus contratos, y si te da flojera, acércate con los profesionales antes de poner en riesgo tu patrimonio.
El autor es Director de Grupo Santa Sofía, cuenta con un Doctorado en Administración Internacional, Maestría en Derecho de las Telecomunicaciones y TICs, así como una Maestría en Derecho de los Negocios.
Federicovazquez@gruposantasofia.com
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La universidad de la vida
Por Dr. Francisco Cuauhtémoc Frías Castro.
Hace varios años, en el contexto de una campaña política, un líder obrero, expresó que él no tenía título universitario, agregando que se había formado en lo que denominó “Universidad de la vida”. Reflexionando sobre esta expresión, desde luego, la interpreté en distintas maneras; en forma inicial pensé que el personaje político intentó con la frase aludida, justificar ante la sociedad su falta de estudios universitarios, aún cuando el cargo no requería de título académico alguno; después creí que se trataba de colocar el factor experiencia como elemento esencial de quien aspira a ocupar un cargo público; hoy, con el transcurrir de los años, estoy convencido que esa expresión tiene un significado más profundo y de mayor impacto en la formación integral de las personas, incluso sobre la formación académica.
Agrego que para llegar a esta conclusión, lo hago incluyendo en mi personal consideración, la reflexión sobre otra expresión, aludida con cierta frecuencia en el ámbito educativo, sobre todo al estar frente a padres de familia, esta expresión es “el hogar es la primera escuela y esta (la escuela), es el segundo hogar”.
Estoy consciente de que ambas expresiones tienen para cada persona, múltiples interpretaciones, sin embargo, el ámbito de consideración es tan amplio, tanto como el concepto mismo de educación, que solo me ocuparé del que a mi juicio es importante precisar, que es el que se refiere a los “buenos hábitos”.
Sin duda que el término educación es tan amplio y complejo, que incluye los aprendizajes escolares y también los que se adquieren en el hogar y en la convivencia social. El deslinde de cada ámbito no es tarea fácil, mucho menos asunto concluido; dicho lo anterior, cito expresiones que nos ilustran sobre este tema, atribuidas al ex presidente de Uruguay José Mujica, “no le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, agregando, “En la casa se aprende a: saludar, dar las gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir groserías, respetar a los semejantes, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad y la propiedad ajena, ser organizado y, continúa, en la Escuela se aprende: matemáticas, lenguaje, ciencias, estudios sociales, inglés, geometría y se refuerzan los valores que los padres y madres han inculcado a sus hijos.” Hasta aquí la cita.
En otras palabras, el legado de padre y madre, se sustenta en su propia herencia, recibida de sus progenitores, y es lo que acompaña al concepto “Universidad de la Vida”, siendo tan o más importante que el aprendizaje escolar en la formación de cada persona.
Hoy, el sistema educativo está en el centro del debate nacional respecto de aspectos que poco impactan la calidad educativa, sin ocuparse de la parte del aprendizaje extra escolar, sustancial en la formación de los educandos. Corresponde a padres y madres cumplir con su parte y sentirse graduados de la “Universidad de la vida”.
El autor es Doctor en Derecho con amplia experiencia en el sector público y privado.
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Sé una persona positiva y sé optimista
Por Jorge Cárdenas
Alguna vez escuché la frase, como la del titulo de esta lectura: “Sé una persona positiva y sé optimista”… ¿pero realmente que es ser positivo? ¿acaso ser optimista influye en mejor forma en nuestra vida?
Todos buscamos lo mejor para nosotros pero, ¿que tanto hacemos para cambiar nuestra situación o sencillamente estamos consientes de que nuestra actitud ante la vida puede influir para bien o para mal nuestra existencia?
Primeramente definamos que es “ser positivo” y que es “ser optimista” entonces podremos comprender si son sinónimos o si realmente existe alguna diferencia entre estos dos términos que escuchamos muy a menudo.
Sin entrar en detalles técnicos, esto sería para mi lo que es el ser “positivo”: Es alguien que ve lo agradable del todo, vive y siente el presente, sabe que no todo es perfecto, preciso, pero sin embargo, ve o busca la oportunidad, para aprovecharla y tener un mejor futuro. Tener una mentalidad positiva es sinónimo de fortaleza mental. Es tener flexibilidad y estar consiente que se puede presentar un cambio, un aprendizaje en cada situación, en pro de seguir avanzando, para así lograr el objetivo previamente establecido. Ser positivos es estar consiente que la estabilidad no existe, en cualquier momento se puede presentar el caos, entonces una persona positiva buscará resolver de mejor manera para así convertirlo en experiencia.
Si pudiera mostrar un ejemplo, como arquitecto sería este: Mi cliente me contrata para elaborar su proyecto. Estoy consiente de que puede haber cambios. Tal vez el resultado no será el que como arquitecto haya pensado desde un inicio pero estaré abierto a recibir nuevas opiniones que dentro de mi burbuja de arquitecto no podía ver. Entonces trataré de publicar y promocionar el resultado del proyecto para atraer nuevos prospectos.
En cambio, “ser optimista” es crear expectativas donde todo “está bien”. Se vive en un mundo irreal donde se desea la perfección, donde no ocurra nada no planeado. No existe el “plan b”. Ser optimista no acepta flexibilidad porque -en teoría- todo “saldrá bien”. Todo es cuadrado y no existe el constaste de colores, ni siquiera entre el blanco y el negro, solo desea que sea el tono que lo conforte según sus planes. El optimismo tiene como frontera una línea muy delgada el deseo y la frustración.
Mostrando el mismo ejemplo anterior. “Ser optimista” sería algo así: El cliente quiere un proyecto. Deseo que el cliente acepte mi propuesta. No habrá cambios y el resultado final será tal como me lo imaginé. Siendo optimista, tendré más clientes y todo “saldrá bien”.
Entonces, ¿que actitud debemos tomar ante la vida? “Ser positivo”, “ser optimista” ¿o ambas?
Ambas definitivamente se descarta porque entre los dos términos se contradicen. Ambos actitudes pueden coexistir con apenas rozarse pero sin llegar a mezclarse. Entonces, ¿preferimos vivir en un mundo real o en un mundo de deseos donde todo estará bien? Ambas son actitudes completamente válidas pero la primera te prepara mejor ante la vida. Te crea una armadura mental. Eres un imán para las demás personas. Aun así, nunca criticaré el optimismo, porque alguna vez cada uno de nosotros deseamos que todo “salga bien”. Al fin y al cabo ese es el propósito de nuestra vida: Que al final de nuestro tiempo todo “salga bien” para nosotros y los nuestros.
Me rebota esta frase una y otra vez en mi mente: “Sé una persona positiva y sé optimista”. Trato de ser “positivo” pero evito ser “optimista”. Trato de abrirme al hecho que puedo resolver cada situación conforme se vaya presentando pero intento no hacerme expectativas de cómo pueden suceder las cosas. Entiendo de que no todo “saldrá bien” pero estoy consiente que aprenderé y seré mejor persona para así aprovecharlo en un futuro.
Y tu, ¿quieres “ser positivo” o “ser optimista”?
Jorge Cárdenas
Jorge Cárdenas es arquitecto, fundador y actual director de Diez y Nueve Grados Arquitectos. Empresa dedicada al diseño y construcción de diversos proyectos inmobiliarios. Es egresado de Lic. de Arquitectura en la Universidad Regiomontana.
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