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AMAS, 8 años en movimiento para el beneficio de todos

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amas aniversario

Ing. Pedro Castillo
Managing Director para México & LATAM en Therma-Tron-X, Inc. / TTX México

La mayoría de las industrias que conforman la economía mexicana sostienen una característica que las hace diferentes a sus homólogas en economías de otros países, viven intrínsecamente la frase “la única constante es el cambio”. Los datos de ayer no construyen el mañana, solamente lo decoran de experiencia.

En México, las industrias se edifican sobre una plataforma que entrelaza los aspectos sociales, geopolíticos, de desarrollo industrial, y crecimiento económico, misma que maneja ciclos irregulares e influenciados por una diversidad de factores externos, lo cual exige a las empresas de cada industria un nivel de interacción muy superior a los observados en otras economías industriales.

La industria de acabados superficiales en México viene viviendo un proceso de transformación en los últimos 10 años, en donde las necesidades, tanto del mercado interno como externo, han llevado la exigencia en los niveles de calidad y profesionalismo a puntos históricos, mismos que han permitido la apertura a la oferta de productos y servicios de alta competitividad para mercados globales.

La Asociación Mexicana de Industriales de Acabados Superficiales, AMAS, se fundó hace 8 años dando el primer paso, dentro de un ambiente de condiciones cambiantes, rumbo a la constante e intensa tarea de apoyar la formalización, y profesionalización de las prácticas en acabados de alta ingeniería combinadas con arte, el equilibrio entre calidad y estética, donde la frialdad matemática es transformada en romance visual que solamente puede encontrarse en el balance perfecto de un acabado superficial.

Como lo he mencionado en otras ocasiones, las industrias exitosas se benefician de asociaciones especializadas cuya visión radica en mantener el éxito de éstas, junto con las empresas, profesionales y organizaciones que las conforman. Una asociación es una comunidad con un claro objetivo de prosperidad para todos sus miembros. Al menos esa es la definición ideal.

AMAS es un organismo que viene trabajando su propia transformación con el objetivo de lograr su principal ideal: el ser voz y referente de la industria de acabados en México, esto a través del apoyo de grandes actores en beneficio de la comunidad industrial en general, profesionalizando el mercado mexicano para impulsar su crecimiento y buscando volver más atractivas las inversiones extranjeras.

Esto último, pasa de sonar poético a desafiante al confirmar que todo sucede dentro de un ambiente económico nacional cambiante, vestido con una bizarra mezcla de momentos de incertidumbre y destellos de esperanza, o dicho en palabras coloquiales: sacarse la rifa del tigre.

Desde la empresa que represento dentro de esta industria, personalmente he tenido el privilegio de participar en iniciativas, propuestas y eventos de AMAS, con diferentes roles y fuerza de apoyo en cada ocasión, por lo que puedo constatar que han sabido enfrentar con éxito las atípicas adversidades anteriormente mencionadas, esto gracias a la experiencia y dedicación que han invertido estratégicamente en beneficio de la asociación, y de la industria que representan. Muchos piensan que una asociación es un negocio, en realidad es una vocación.

En un benchmark personal de diversas asociaciones de la misma industria, en Norteamérica, AMAS toma un lugar muy especial por representar los mismos intereses técnicos relacionados, pero dentro de un marco económico en movimiento, trabajando la evolución de una industria en formación de lo caótico a lo profesional, y con actores con intenciones e intereses muy diversos. Algo así de “sencillo” como cambiar la banda de un motor en funcionamiento.

El octavo aniversario de bodas se representa con el BRONCE, metal que algunas personas no aprecian como se debería al relacionarlo con la medalla del 3er lugar en competencias olímpicas, “el metal del 2do perdedor”, sin embargo, en acabados superficiales, el recubrimiento de bronce es algo muy bien apreciado que ofrece muchos beneficios como diversidad en tonalidades, un recubrimiento que es totalmente adaptable a necesidades y situaciones: tal como AMAS hoy en día. ¿Casualidad?

Cumplir 8 años puede catalogarse como una asociación todavía “en pañales”, algo relativo, aunque sabemos que en México todo puede llegar a madurar a pasos muy acelerados, a trancazos, y más después de atravesar una pandemia, pero, al final del día, lo que realmente cuenta es la gran experiencia y compromiso de todos los que conforman, y han conformado, la asociación.

A nombre de la empresa que represento, sus subsidiarias, sus colaboradores en México y Estados Unidos y, principalmente, a título personal, felicito a AMAS por su octavo aniversario de fundación, por sus éxitos al mantenerse vigente, por encontrarse en vías de fortalecimiento y, especialmente, por otorgar la oportunidad a sus miembros y colaboradores de ser partícipes de la historia que se escribe, en beneficio de todos.

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Sabes lo que vale tu dinero, hasta que te dicen que lo perdiste…

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Por Federico Vázquez Elizondo

Los contratos de inversión y negocios de riesgo, no son nuevos; generalmente contienen el ingrediente de “atractivos” rendimientos. Las nuevas propuestas de cripto y su auge, atraen a nuevos jugadores en la apuesta de tener mejores frutos que la banca tradicional de ahorro o de inversión “segura”.

Si te invitan a ser inversionista de un proyecto de alto rendimiento, siempre pregunta por tu contrato, y dentro de las condiciones, revisa el riesgo de perderlo todo, o en su caso, de poder recuperarlo.

Es común escuchar el refrán “el que no arriesga, no gana”, solo agregaría, para arriesgar en la vida, debes haber “entrenado” tus habilidades para reaccionar de inmediato ante el riesgo inminente, eso opera para tus actividades que impliquen un contrato, (incluido el matrimonio, sin “noviar” primero, asumes todos los riesgos).

Lee siempre tus contratos, y si te da flojera, acércate con los profesionales antes de poner en riesgo tu patrimonio.

El autor es Director de Grupo Santa Sofía, cuenta con un Doctorado en Administración Internacional, Maestría en Derecho de las Telecomunicaciones y TICs, así como una Maestría en Derecho de los Negocios.

Federicovazquez@gruposantasofia.com

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La universidad de la vida

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Por Dr. Francisco Cuauhtémoc Frías Castro.

Hace varios años, en el contexto de una campaña política, un líder obrero, expresó que él no tenía título universitario, agregando que se había formado en lo que denominó “Universidad de la vida”. Reflexionando sobre esta expresión, desde luego, la interpreté en distintas maneras; en forma inicial pensé que el personaje político intentó con la frase aludida, justificar ante la sociedad su falta de estudios universitarios, aún cuando el cargo no requería de título académico alguno; después creí que se trataba de colocar el factor experiencia como elemento esencial de quien aspira a ocupar un cargo público; hoy, con el transcurrir de los años, estoy convencido que esa expresión tiene un significado más profundo y de mayor impacto en la formación integral de las personas, incluso sobre la formación académica.


Agrego que para llegar a esta conclusión, lo hago incluyendo en mi personal consideración, la reflexión sobre otra expresión, aludida con cierta frecuencia en el ámbito educativo, sobre todo al estar frente a padres de familia, esta expresión es “el hogar es la primera escuela y esta (la escuela), es el segundo hogar”.

Estoy consciente de que ambas expresiones tienen para cada persona, múltiples interpretaciones, sin embargo, el ámbito de consideración es tan amplio, tanto como el concepto mismo de educación, que solo me ocuparé del que a mi juicio es importante precisar, que es el que se refiere a los “buenos hábitos”.

Sin duda que el término educación es tan amplio y complejo, que incluye los aprendizajes escolares y también los que se adquieren en el hogar y en la convivencia social. El deslinde de cada ámbito no es tarea fácil, mucho menos asunto concluido; dicho lo anterior, cito expresiones que nos ilustran sobre este tema, atribuidas al ex presidente de Uruguay José Mujica, “no le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, agregando, “En la casa se aprende a: saludar, dar las gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir groserías, respetar a los semejantes, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad y la propiedad ajena, ser organizado y, continúa, en la Escuela se aprende: matemáticas, lenguaje, ciencias, estudios sociales, inglés, geometría y se refuerzan los valores que los padres y madres han inculcado a sus hijos.” Hasta aquí la cita.


En otras palabras, el legado de padre y madre, se sustenta en su propia herencia, recibida de sus progenitores, y es lo que acompaña al concepto “Universidad de la Vida”, siendo tan o más importante que el aprendizaje escolar en la formación de cada persona.


Hoy, el sistema educativo está en el centro del debate nacional respecto de aspectos que poco impactan la calidad educativa, sin ocuparse de la parte del aprendizaje extra escolar, sustancial en la formación de los educandos. Corresponde a padres y madres cumplir con su parte y sentirse graduados de la “Universidad de la vida”.

El autor es Doctor en Derecho con amplia experiencia en el sector público y privado.

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Sé una persona positiva y sé optimista

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Por Jorge Cárdenas

Alguna vez escuché la frase, como la del titulo de esta lectura: “Sé una persona positiva y sé optimista”… ¿pero realmente que es ser positivo? ¿acaso ser optimista influye en mejor forma en nuestra vida?


Todos buscamos lo mejor para nosotros pero, ¿que tanto hacemos para cambiar nuestra situación o sencillamente estamos consientes de que nuestra actitud ante la vida puede influir para bien o para mal nuestra existencia?

Primeramente definamos que es “ser positivo” y que es “ser optimista” entonces podremos comprender si son sinónimos o si realmente existe alguna diferencia entre estos dos términos que escuchamos muy a menudo.

Sin entrar en detalles técnicos, esto sería para mi lo que es el ser “positivo”: Es alguien que ve lo agradable del todo, vive y siente el presente, sabe que no todo es perfecto, preciso, pero sin embargo, ve o busca la oportunidad, para aprovecharla y tener un mejor futuro. Tener una mentalidad positiva es sinónimo de fortaleza mental. Es tener flexibilidad y estar consiente que se puede presentar un cambio, un aprendizaje en cada situación, en pro de seguir avanzando, para así lograr el objetivo previamente establecido. Ser positivos es estar consiente que la estabilidad no existe, en cualquier momento se puede presentar el caos, entonces una persona positiva buscará resolver de mejor manera para así convertirlo en experiencia.


Si pudiera mostrar un ejemplo, como arquitecto sería este: Mi cliente me contrata para elaborar su proyecto. Estoy consiente de que puede haber cambios. Tal vez el resultado no será el que como arquitecto haya pensado desde un inicio pero estaré abierto a recibir nuevas opiniones que dentro de mi burbuja de arquitecto no podía ver. Entonces trataré de publicar y promocionar el resultado del proyecto para atraer nuevos prospectos.

En cambio, “ser optimista” es crear expectativas donde todo “está bien”. Se vive en un mundo irreal donde se desea la perfección, donde no ocurra nada no planeado. No existe el “plan b”. Ser optimista no acepta flexibilidad porque -en teoría- todo “saldrá bien”. Todo es cuadrado y no existe el constaste de colores, ni siquiera entre el blanco y el negro, solo desea que sea el tono que lo conforte según sus planes. El optimismo tiene como frontera una línea muy delgada el deseo y la frustración.
Mostrando el mismo ejemplo anterior. “Ser optimista” sería algo así: El cliente quiere un proyecto. Deseo que el cliente acepte mi propuesta. No habrá cambios y el resultado final será tal como me lo imaginé. Siendo optimista, tendré más clientes y todo “saldrá bien”.

Entonces, ¿que actitud debemos tomar ante la vida? “Ser positivo”, “ser optimista” ¿o ambas?
Ambas definitivamente se descarta porque entre los dos términos se contradicen. Ambos actitudes pueden coexistir con apenas rozarse pero sin llegar a mezclarse. Entonces, ¿preferimos vivir en un mundo real o en un mundo de deseos donde todo estará bien? Ambas son actitudes completamente válidas pero la primera te prepara mejor ante la vida. Te crea una armadura mental. Eres un imán para las demás personas. Aun así, nunca criticaré el optimismo, porque alguna vez cada uno de nosotros deseamos que todo “salga bien”. Al fin y al cabo ese es el propósito de nuestra vida: Que al final de nuestro tiempo todo “salga bien” para nosotros y los nuestros.

Me rebota esta frase una y otra vez en mi mente: “Sé una persona positiva y sé optimista”. Trato de ser “positivo” pero evito ser “optimista”. Trato de abrirme al hecho que puedo resolver cada situación conforme se vaya presentando pero intento no hacerme expectativas de cómo pueden suceder las cosas. Entiendo de que no todo “saldrá bien” pero estoy consiente que aprenderé y seré mejor persona para así aprovecharlo en un futuro.

Y tu, ¿quieres “ser positivo” o “ser optimista”?

Jorge Cárdenas

Jorge Cárdenas es arquitecto, fundador y actual director de Diez y Nueve Grados Arquitectos. Empresa dedicada al diseño y construcción de diversos proyectos inmobiliarios. Es egresado de Lic. de Arquitectura en la Universidad Regiomontana.

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